NUESTRA HISTORIA

Alianza Petrolera fue fundado por iniciativa de varios amantes del fútbol en la ciudad de Barrancabermeja el 5 de septiembre de 1990. Desde tiempo atrás la idea venía rondando entre algunos de ellos, luego de que en los años 70 el puerto petrolero recibió la ficha del Deportivo Independiente Medellín, quien por cuestiones financieras cedió la ficha para que naciera el Oro Negro en esta zona del Magdalena Medio.

El club Oro Negro solo tuvo un año de vida, sin embargo, dejó sembrado en varias personas la idea de que la segunda ciudad de Santander podía tener fútbol profesional. Fue Germán González García, un empleado de la entonces Empresa Colombiana de Petróleos (Ecopetrol) quien a comienzos de 1990 empezó a hablar con dirigentes del fútbol local y líderes sociales la posibilidad de que Barrancabermeja tuviera su propio equipo.
Después de meses de hablar, de contactar a dirigentes del Cobreloa chileno, a personas en Bucaramanga y Bogotá se reunieron ese 5 de septiembre de 1990 en el hotel Bachué para fundar el equipo que llevaría la representación de Barrancabermeja ante toda Colombia y, por qué no, ante Latinoamérica.

Entre los presentes estaban Germán González García, el comerciante Julio Figueroa –quien había sido directivo de Oro Negro–, el empresario Andrés Jaime Cortés, el dirigente deportivo Alfredo Beltrán, el ingeniero Luis Eduardo Cruz, el médico Horacio Vecino (estos tres últimos empleados de Ecopetrol) y un grupo de periodistas locales.
La idea de González para fundar al club, darle solidez y vida legal, y que había compartido en los meses previos a todos, era adoptar un modelo similar al Cobreloa, de Chile: que los empleados de Ecopetrol aportaran un porcentaje de su sueldo para darle el músculo financiero inicial al club y que también, por nómina, les descontarán para que se hicieran a acciones de la naciente institución.

Ese mismo día se mostraron los estatutos que fueron adaptados de los del Atlético Bucaramanga y para designar el nombre del equipo se descartaron Oro Negro, Atlético Barrancabermeja, Pipatón F.C. y Deportivo Barrancabermeja, entre otros.
No había acuerdo hasta que Figueroa pintó en una servilleta un escudo basado en el de Millonarios, con las letras A y P. Tomó la palabra y explicó su idea: como se trataba de que los trabajadores de Ecopetrol aportaran parte de su sueldo y que compraran acciones, pues era una unión, una alianza de empleados de la estatal petrolera, de petroleros, como dicen en la ciudad a quienes laboran en esa compañía. “El nombre debe ser Alianza Petrolera”, dijo. La idea gustó y de inmediato se adoptó el nombre.

Los jugadores serían los más representativos de la ciudad, que estaban en clubes como San Luis, que había participado con alguna notoriedad en campeonatos nacionales, Autoservicios Piña y Transporte Fluvial San Pablo, del empresario Cortés.
La idea comenzó a caminar y el equipo recibió el reconocimiento deportivo el 24 de octubre del mismo año, mediante la resolución 00549 de Coldeportes. A comienzos de 1991 Germán González García contactó a la Dimayor para que Alianza Petrolera, que participaba con éxito en torneos locales y regionales, pudiera participar en la Primera B que se estaba organizando.

Empezó a llenar documentos y requerimientos legales y contó con la ayuda de su hermano, Rodolfo González García (QEPD), quien era el contralor de la República y habló con el entonces presidente de la Dimayor, Jorge Correa Pastrana, para que recibiera a los dirigentes barranqueños y escuchara su propuesta.
Correa dijo que claro, que le daba la dicha a la ciudad pero que ese año ya no podían competir en el naciente torneo de Primera B, porque el número de equipos quedaba impar si los de Barrancabermeja competían.

González García, a la par de su trabajo en Ecopetrol, siguió haciendo sólido el equipo, tramitando que los trabajadores de la empresa petrolera compraran acciones y buscando, con el respaldo de su hermano Rodolfo, el apoyo de empresas para pagar la inscripción ante la Dimayor.
Surtido todos los trámites, en 1992 Alianza Petrolera empezó a competir en la Primera B del balonpié profesional colombiano. El primer director técnico en esta rama fue el santandereano Norberto Peluffo y entre los jugadores había varios que envió el Atlético Bucaramanga, como Mario Niño, Miguel Montañez, Miguel Balaguera y Yesid Mancilla, y los mejores futbolistas de la ciudad: Pedro Nel ‘el Perro’ Henao, Roy Marcel Davinson, Daniel Coley, William Mier, los hermanos Pedro y Mario Mantilla, Gabriel Marcelín y Harold ‘Polo’ Rojas, entre otros.

Durante sus primero años el equipo fue acompañado por la afición de la ciudad de gran manera en el estadio ‘Daniel Villa Zapata’, su casa, y tuvo buenas campañas, aunque también estuvo cerca de desaparecer. No obstante, gracias al espíritu de todos los que rodeaban al equipo, como Damián Castillo, Justiniano Botero, Roby Vega, Hugo Blanquiceth (QEPD), logró sobreponerse y seguir en el profesionalismo.
Incluso, la propia afición, en los tiempos económicos más difíciles del cuadro aurinegro, hacía colectas en el estadio, lideradas por el narrador Alberto ‘Tico’ Marín, para darles dinero a los jugadores tras los partidos. También, no pocas veces, llevaban mercados hasta la sede donde vivían los jugadores.

En 2002 la ‘Máquina Amarilla’, como se le conoce al equipo, alcanzó su primera final en el torneo de ascenso, enfrentando a Centauros, de Villavicencio, con el que empató sin goles en casa, pero perdió por la mínima diferencia en el segundo partido, quedando en la puerta de la Primera A

En 2009, y tras finalizar en el último lugar en Torneo Apertura con solo cinco puntos, y sin conocer una victoria, estuvo en duda su participación en la Primera B, debido a la falta de jugadores y cuerpo técnico, además de recibir amenazas de grupos al margen de la ley.

A comienzos de 2011, y por causa de las dificultades financieras que persistían, Alianza Petrolera firmó un convenio de cooperación con el Club Atlético Nacional, equipo de la Primera División de Colombia, donde este se compromete a prestar jugadores pagados de su nómina y provenientes de su cantera y a pagar el sueldo del entrenador y sus asistentes técnicos.